Artículo original redactado por Alejandro Ruiz
MÉRIDA, YUCATÁN – El viernes, un barco con 32 tripulantes de 11 nacionalidades partió del puerto de Yucalpetén rumbo a La Habana. Esta travesía forma parte de una misión humanitaria destinada a llevar suministros médicos a hospitales cubanos, al tiempo que expresa su rechazo al bloqueo económico impuesto por Estados Unidos.
Antes de partir, los participantes manifestaron su apoyo a Cuba coreando consignas. Iniciaron un recorrido de 368 millas náuticas, con una duración estimada de unas 58 horas. Esta iniciativa forma parte del proyecto «Our America Flotilla», que ha permitido reunir donaciones de varios países.
Carga humanitaria y escolta militar
El barco, denominado «Granma 2.0» por los organizadores en homenaje al yate que transportó a los revolucionarios cubanos en 1956, transporta aproximadamente 30 toneladas de ayuda humanitaria. La carga incluye 73 paneles solares destinados a centros de salud, así como arroz, frijoles, medicamentos, aceite, toallas sanitarias, pañales y cereales, donados por ciudadanos de distintos países.
Antes de la salida, la tripulación trabajó hasta altas horas de la noche para completar la carga. Debido a la capacidad limitada del barco, parte de los suministros tuvo que ser almacenada en instalaciones de la Marina mexicana.
Thiago Ávila, activista brasileño que participó en una flotilla humanitaria hacia Gaza en 2025, destacó el apoyo de las autoridades mexicanas. Según él, un barco de la marina escoltará la embarcación hasta el límite de las aguas territoriales cubanas.
Por su parte, la activista ecuatoriana Nicole León agradeció a los pescadores y estibadores que contribuyeron a los preparativos. También subrayó la importancia de la solidaridad internacional, mencionando «la unidad de la clase trabajadora» y «la compasión de los pueblos» como motores de la iniciativa.
Riesgos y advertencias en materia de seguridad
Los organizadores de la flotilla también expresaron su preocupación por los riesgos que rodean la misión en el contexto actual. Aseguran que durante la presidencia de Donald Trump se registraron 46 ataques contra embarcaciones en el mar Caribe y el océano Pacífico, oficialmente en el marco de la lucha contra el narcotráfico. Según organizaciones de derechos humanos, estos incidentes habrían causado al menos 159 muertes, mientras que solo tres personas fueron rescatadas.
En una conferencia de prensa celebrada en Mérida antes de la partida, Thiago Ávila insistió en la importancia de la visibilidad internacional para garantizar la seguridad de la tripulación. Recordó antecedentes de ataques en estas regiones y advirtió que los riesgos siguen siendo elevados.
Los activistas señalan que su principal protección radica en la atención mediática y la solidaridad internacional que genera la iniciativa.
Obstáculos logísticos debido a las sanciones estadounidenses
Nicole León, navegante profesional, explicó que los organizadores enfrentaron numerosos rechazos al intentar alquilar un barco. Según ella, el problema no era la falta de embarcaciones disponibles, sino el temor de los propietarios a represalias del gobierno estadounidense.
Indicó que estas negativas se deben a las sanciones y presiones potenciales de Estados Unidos, que disuaden a los dueños de colaborar con la iniciativa.
«Nos dicen constantemente que es imposible o que no se puede alquilar un barco, no porque no haya, sino porque se sabe quiénes son los propietarios y las consecuencias que podrían enfrentar», denunció, subrayando que el principal obstáculo es el miedo a las sanciones.
Navegar desde el Sur global
León también abordó las dificultades de organizar una iniciativa de este tipo siendo mujer en ámbitos tradicionalmente dominados por hombres, como el activismo político y la navegación.
Insistió en la necesidad de reconocer esta realidad, señalando que las mujeres deben demostrar constantemente su legitimidad en espacios históricamente masculinos. Como navegante, afirmó hablar desde su experiencia.
Según explicó, en estos entornos las capacidades y la autoridad de las mujeres son frecuentemente cuestionadas, hasta el punto de que sus palabras deben ser validadas por hombres para ser tomadas en serio.
A esto se suma, dijo, su condición de mujer racializada proveniente del Sur global. Recordó que la racialización no es un hecho natural, sino una construcción social heredada del colonialismo, que ha servido para situar a ciertos grupos en posiciones de inferioridad.
Añadió que esta realidad se agrava en el caso de mujeres racializadas del Sur, destacando que la noción de «raza» va más allá de la apariencia física y forma parte de un legado histórico de dominación.
Finalmente, al referirse al concepto de Sur global, explicó que no se trata de un lugar geográfico, sino de una posición histórica y política caracterizada por la resistencia frente al colonialismo, el imperialismo y la explotación de los recursos.
Acción directa frente a la inacción gubernamental
Lisi Proença, activista brasileña que participó en la flotilla hacia Gaza en 2025, afirmó que la sociedad civil no puede esperar a que los gobiernos actúen ante las crisis humanitarias.
Subrayó la necesidad de actuar de forma autónoma, señalando que la inacción estatal hace imprescindible el compromiso directo de la ciudadanía.
Como ejemplo, mencionó recientes movilizaciones indígenas en la Amazonía brasileña, donde comunidades ocuparon el aeropuerto de la región de Tapajós para impedir la construcción de un proyecto contaminante, y tardaron más de un mes en ser escuchadas por el gobierno.
Según afirmó, su experiencia en la flotilla hacia Gaza evidenció la falta de voluntad política de los gobiernos, estableciendo un paralelismo con la situación actual de Cuba.
Importancia política de la misión
Thiago Ávila explicó que la flotilla busca transmitir un mensaje que va más allá de la entrega de ayuda.
«Vamos a decir desde un barco que Cuba no está sola, que estará mejor sin el bloqueo y que todos los pueblos vivirán mejor cuando se derrote el imperialismo», afirmó.
También señaló la necesidad de superar el sistema actual y construir una alternativa basada en la cooperación entre los pueblos.
Internacionalismo cubano
Ávila recordó la historia de la solidaridad internacional de Cuba, destacando el envío de médicos durante crisis sanitarias y desastres naturales, así como su participación en luchas contra el apartheid y en procesos de independencia en África.
También mencionó la atención brindada a miles de niños afectados por el desastre de Chernóbil y la oferta de ayuda a Estados Unidos tras el huracán Katrina.
Por su parte, Nicole León llamó a la sociedad civil a organizarse y generar presión para que sus demandas no sean ignoradas.
Rupturas diplomáticas en la región
En paralelo, varios países de la región han reducido o terminado su cooperación con Cuba, lo que refleja un mayor aislamiento político.
Honduras, Guatemala, Guyana y Jamaica han puesto fin a programas médicos, mientras que Ecuador expulsó a la misión diplomática cubana en marzo de 2026.
Cuba ha denunciado estas decisiones como resultado de presiones de Estados Unidos.
La solidaridad internacional como contrapeso
Frente a este contexto, la flotilla representa un esfuerzo de solidaridad internacional impulsado por la sociedad civil, con apoyo de organizaciones y activistas de más de 15 países.
El 18 de marzo, una delegación europea ya había entregado en La Habana más de cinco toneladas de suministros médicos.
Llegada prevista
El barco partió de Progreso y otras embarcaciones se unirán en el trayecto. Su llegada a La Habana está prevista en las próximas horas, con la esperanza de enviar un mensaje de apoyo al pueblo cubano frente al bloqueo.
Traducido por Yohan Leclerc
Fuente: https://piedepagina.mx/flotilla-nuestra-america-la-solidaridad-de-los-pueblos-navega-hacia-cuba/