Artículo original redactado por Thierry Parisi-Bienvenue
En 1962, Estados Unidos impuso un embargo económico a Cuba que perdura hasta hoy. Bajo la administración de Trump, este se intensificó. El presidente estadounidense buscaba reforzar el aislamiento de Cuba, creando así una crisis energética y un aumento de la presión política sobre la población cubana. Tras la intervención estadounidense en Venezuela, la situación en Cuba se agravó aún más. En efecto, Trump impidió la importación de petróleo venezolano hacia Cuba, lo que dejó a la población en una situación crítica.
Trump: entre escasez, amenaza y desestabilización
Las medidas de Trump «provocaron una escasez de electricidad en los hogares, cortes de energía en escuelas, hospitales, clínicas y farmacias». Esta escasez no afecta solamente al sector energético: también repercute en los alimentos, los medicamentos y el combustible en Cuba. El país enfrenta, por lo tanto, una crisis económica y humanitaria.
La industria del turismo ocupa un lugar importante en la economía cubana. Sin embargo, también se ha visto afectada por la cancelación de vuelos debido a la imposibilidad de abastecerse de combustible.
La situación marítima tampoco mejora. Algunos petroleros habrían sido interceptados por la marina estadounidense. En las ciudades, los automóviles permanecen inmovilizados. En La Habana, los viejos coches ya no tienen combustible. Las medidas coercitivas del gobierno estadounidense han sumido a Cuba en esta situación preocupante, donde los intercambios económicos, incluido el petróleo, están condicionados por las acciones imperialistas del gobierno de Trump. Él mismo habría admitido querer, de manera deliberada, derrocar al gobierno cubano antes de fin de año, sugiriendo incluso al secretario de Estado estadounidense como posible candidato.
Del embargo económico a la COVID-19: una crisis prolongada
Desde la instauración del bloqueo, Cuba vive en la incertidumbre económica. En 1990, se produjo una escasez similar a la actual tras el colapso del bloque del Este. El país enfrenta apagones que duran varias horas e incluso varios días.
La pandemia de COVID-19 también afectó la economía del país, provocando una recesión, una crisis sanitaria que redujo el turismo y una escasez de divisas fuertes como el dólar estadounidense y el euro. Estas divisas contribuían a controlar la inflación y a financiar las importaciones. Desde 2020, numerosos cubanos y cubanas han tenido que abandonar el país para asegurar su supervivencia. «En 2024, Cuba solicitó la ayuda del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas para cubrir las necesidades nutricionales urgentes de los niños».
La incertidumbre económica que afecta a Cuba desde hace varios años deriva de una larga historia de confrontación entre la primera revolución socialista en América y la hegemonía capitalista de Estados Unidos. Desde 1959, Estados Unidos ha intentado debilitar a Cuba imponiendo múltiples sanciones, con la esperanza de desencadenar una crisis social y cuestionar el orden establecido en el país.
La solidaridad internacional: una necesidad imperativa
Varios gobiernos han alzado la voz en apoyo a Cuba. Además, la ONU ha tomado posición frente a las medidas estadounidenses que paralizan a la isla: «Volker Türk, responsable del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, reiteró el pasado 13 de febrero el llamado a levantar las sanciones».
María Fernanda Carrascal, diputada de la Cámara de Representantes de Colombia, afirmó que la solidaridad con Cuba es necesaria y constituye un deber.
«Claudia Sheinbaum, presidenta de México, se ha mantenido fiel a Cuba enviando más de 814 toneladas de víveres en apoyo». En Chile, ha emergido una corriente de extrema derecha; sin embargo, el actual gobierno de izquierda se ha comprometido a suministrar ayuda a través de UNICEF. España anunció el 16 de febrero una ayuda humanitaria por medio de la ONU. Dos grandes actores en la escena internacional, Rusia y China, también han cuestionado el embargo estadounidense y decidieron enviar petróleo y financiamiento a Cuba.
«En Canadá, el ministro Dominic LeBlanc indicó que pronto se anunciaría una ayuda humanitaria, pero la ministra de Asuntos Exteriores, Anita Anand, aún no ha aclarado la posición de Canadá frente a la del gobierno de Estados Unidos». Canadá es uno de los pocos países occidentales que ha mantenido relaciones con Cuba. «Según el periodista de CBC Kevin Maimann, Canadá se niega a brindar apoyo a La Habana, especialmente en materia de combustible, alimentos y medicamentos, para no incomodar aún más a Estados Unidos». El NPD y el Bloc Québécois insisten en que Canadá actúe ante la crisis enviando ayuda humanitaria. Alexandre Boulerice presentó una petición en la Cámara de los Comunes en apoyo a Cuba, disponible hasta el 20 de abril.
La importancia de los movimientos sociales
Numerosos movimientos, sindicatos y organizaciones ciudadanas se unen para apoyar a Cuba en su lucha contra las carencias provocadas por el embargo. Esta movilización es crucial para la supervivencia de la población cubana. También es esencial para mantener la presión sobre el gobierno y alejarlo de las políticas estadounidenses impulsadas por Trump.
Se han organizado diversas acciones y manifestaciones, por ejemplo en el Reino Unido, Francia y Quebec. «Una flotilla internacional llama a converger el 21 de marzo en La Habana».
Traducido por Yohan Leclerc
Fuente: https://alter.quebec/cuba-pour-une-solidarite-mondiale-face-a-trump/