May 08

A diez años de haberse construido la presa de Belo Monte, las organizaciones de derechos humanos denuncian las violaciones y la falta de reparación

Artículo original redactado por Lucas Krupacz, Maria Teresa Cruz y Nara Lacerda

Erina Batista afirma que las comunidades se enfrenta a un colapso de la pesca, la inseguridad alimentaria y un cambio en los modos de vida

A diez años del funcionamiento de la central hidroeléctrica de Belo Monte, la celebración de este martes 5, estuvo marcada por la publicación de la carta titulada «Belo Monte: diez años de funcionamiento, más de una década de daños sin reparación», redactada por organizaciones de la sociedad civil.

El documento, firmado por las organizaciones, Asociación Interamericana para la Defensa del Medio Ambiente (AIDA), Consejo Indigenista Misionero (CIMI), Coordinación de Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña (COIAB), Diócesis de Altamira, Justicia Global, Movimiento Xingu Vivo Para Siempre, Observatorio de los Pueblos Indígenas Aislados (OPI) y Sociedad Paraense de Defensa de los Derechos Humanos (SDDH), destaca que las comunidades indígenas, ribereñas y de pescadores del medio Xingu siguen sufriendo repercusiones estructurales en sus modos de vida, ya que la implementación del proyecto se llevó a cabo sin consultar a la comunidad.

En el programa «Conexão BdF» de Radio Brasil de Fato, Erina Batista, abogada del Programa de Derechos Humanos y Medio Ambiente de la Asociación Interamericana para la Defensa del Medio Ambiente (Aida), afirma que la carta recoge un informe sobre las violaciones que aún deben abordarse y demuestra que Belo Monte no es «cosa del pasado».

«Lo que está en juego en el gran meandro del Xingu es la acumulación de violaciones de los derechos humanos y socioambientales de las comunidades. El río con un caudal reducido. Belo Monte compromete hoy el 80 % del caudal del río Xingu y eso significa para las comunidades un colapso de la pesca, inseguridad alimentaria y una alteración de los modos de vida, porque estamos hablando de comunidades que no solo dependen económicamente del río Xingu, sino que constituyen su identidad a partir de ese río. «Estamos hablando de repercusiones significativas e irreversibles en el modo de vida de cientos de familias que dependen de las aguas del río Xingu», señala Erina Batista.

La abogada señala cambios significativos en la alimentación de las comunidades, que acaban siendo rehenes del consumo de productos industrializados. «El pescado, que antes representaba un porcentaje significativo en la alimentación de estas comunidades, hoy ha sido sustituido por comida procesada e industrializada. Se trata de un cambio drástico que también tendrá un impacto directo en la salud de esta población. «Estamos hablando de una cadena de violaciones que se van desencadenando y dando lugar a esta situación tan crítica en la Volta Grande del Xingu y en la región de Altamira», concluye.

Fuente: https://www.brasildefato.com.br/2026/05/05/nos-10-anos-de-belo-monte-organizacoes-de-direitos-humanos-denunciam-violacoes-e-falta-de-reparacao/

Boletín