El 3 de enero de 2026, la historia de América Latina quedó marcada por la operación Absolute Resolve, llevada a cabo por las fuerzas especiales estadounidenses en Venezuela. Esta operación se revelaría como una de las más devastadoras de la historia reciente de la región. Venezuela fue blanco de bombardeos con el objetivo de capturar al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, lo que provocó la muerte de numerosos inocentes y sumió al país en una profunda situación de angustia.
Tragedia que provocó la muerte de una ciudadana venezolana y de 32 militares cubanos
El bombardeo estadounidense ocurrido cerca de Caracas, en Venezuela, costó la vida a varias personas sin ninguna afiliación con el gobierno venezolano. Entre las cientos de víctimas registradas se encuentra Yohana Rodríguez Sierra, una mujer de 45 años, que falleció luego de que un misil impactara la terraza de su vivienda en el estado de Miranda.
Originaria de Colombia, la mujer de 45 años era una comerciante independiente y residía en Venezuela desde hacía más de diez años. Lamentablemente, murió durante este nuevo conflicto proveniente de Estados Unidos. El presidente colombiano, Gustavo Petro, la describió de la siguiente manera: «Ella encarnaba la resistencia cotidiana de las clases populares».
Esta madre soltera deja atrás a su hija de 22 años, Ana Corina Morales, quien sucumbió a graves heridas, así como a otros dos hijos que se encontraban en el extranjero en el momento del bombardeo que se ensañó con su hogar.
También es importante destacar la muerte de varias otras personas, entre ellas 32 militares de origen cubano que formaban parte del primer círculo de protección de Nicolás Maduro.
El asesor de Donald Trump, Stephen Miller, negó la existencia de víctimas civiles. Sin embargo, estas han sido documentadas por el ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, quien ha presentado pruebas al respecto.
El aislamiento de Estados Unidos en la escena internacional
El 5 de enero de 2026, Colombia convocó una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU. Tras su intervención en Venezuela, Estados Unidos quedó ampliamente aislado en la escena diplomática internacional. En efecto, casi todos los países expresaron su oposición al uso unilateral de la fuerza. Además, el presidente colombiano, Gustavo Petro, condenó lo que considera una violación de la soberanía venezolana.
El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, rechazó la idea de una guerra o una ocupación en Venezuela. En su lugar, describió la operación como una «aplicación de la ley» destinada a combatir el narcoterrorismo, invocando el concepto jurídico de la legítima defensa.
En respuesta, el embajador de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, exigió la liberación inmediata de Maduro y Flores, calificando la intervención como un ataque armado ilegítimo.
El Cártel de los Soles: acusaciones contra Maduro
Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron ante un tribunal de Manhattan el lunes 5 de enero. Ante el juez, Maduro declaró su inocencia: «Soy el presidente de Venezuela y me considero un prisionero de guerra. Fui capturado en mi casa, en Caracas. Soy inocente y me declaro no culpable».
Se acusa al presidente Maduro de conspirar para cometer actos de «narcoterrorismo», de planificar la importación de cocaína a Estados Unidos y de conspirar para adquirir armas destinadas a atacar intereses estadounidenses.
En 2020, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a Maduro de ocupar un lugar central dentro de una organización terrorista conocida como el Cártel de los Soles. No obstante, tras su captura y una revisión de los cargos en diciembre de 2025, las acusaciones fueron reformuladas. El cártel es ahora descrito como una red de corrupción clientelista, sin que existan pruebas legales de una implicación directa de Maduro en una organización terrorista.
El petróleo, una fuente de tensión
El presidente Trump anunció la entrega de 30 a 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. El Departamento de Energía aseguró el levantamiento de sanciones con el objetivo de modernizar las infraestructuras, lo que equivale, en otras palabras, a un resurgimiento colonialista basado en la explotación petrolera mediante la experiencia y la tecnología en beneficio de las corporaciones estadounidenses.
Por su parte, Venezuela lucha por preservar su soberanía sobre su territorio.
En esta misma línea, una reciente incautación petrolera tuvo lugar en el mar Caribe. Según el Comando Sur de Estados Unidos, fue descrita como un ataque contra una «flota fantasma» dedicada a actividades ilícitas. No obstante, esta operación está vinculada al secuestro de Nicolás Maduro y tendría como objetivo debilitar económicamente a Venezuela, al tiempo que redirige sus recursos hacia corporaciones estadounidenses.
Donald Trump declaró, además, su intención de «recuperar el control del petróleo en beneficio de las grandes compañías estadounidenses».
Un retorno del imperialismo en América Latina
Los acontecimientos provocados por Estados Unidos, así como las amenazas de invasión proferidas por Donald Trump en América Latina, ilustran un retorno del imperialismo intervencionista estadounidense en la región. Las vidas de numerosos latinoamericanos se han perdido, y las de muchos otros siguen estando en peligro.
El fin de semana del 3 al 5 de enero de 2026 estuvo marcado por un movimiento de movilización mundial que reunió a miles de personas protestando contra esta guerra unilateral en Venezuela, lanzada por el presidente estadounidense.
Oleadas de manifestaciones recorrieron América Latina, desde México hasta Colombia, pasando por Venezuela, con calles llenas de multitudes que protestaban contra este conflicto. Miles de personas también se reunieron en capitales europeas como Londres, Bruselas y Madrid, para denunciar los actos de agresión de Estados Unidos. Estas concentraciones unieron a comunidades inmigrantes, latinoamericanas y feministas de todo el mundo. Las manifestaciones organizadas por la comunidad internacional respaldaron el rechazo al unilateralismo que amenaza la soberanía de Venezuela y el rechazo al intervencionismo imperialista estadounidense en América Latina, que ya ha dejado profundas huellas históricas en el pasado.
Yohan Leclerc
fuente: https://alter.quebec/usa-vs-venezuela-le-cout-humain-de-lagression-imperiale/