Publicado por Jesus Maturana, Euronews, el 16 de noviembre de 2025
Una protesta de la generación Z mexicana se tornó violenta en el Palacio Nacional, dejando 20 civiles y más de 100 policías heridos. La marcha fue provocada por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.
Una protesta pacífica de la generación Z mexicana terminó en violentos enfrentamientos en el Palacio Nacional del país el sábado, dejando 20 civiles y más de 100 policías heridos y alrededor de 20 personas detenidas.
La manifestación, que reunió a miles de personas en la Ciudad de México, fue una de las marchas simultáneas que se celebraron en 52 ciudades de México y en Estados Unidos, Canadá, Países Bajos y Alemania.
El movimiento se desencadenó por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, el 1 de noviembre. Manzo había pedido en repetidas ocasiones al Gobierno federal que abordara el crimen organizado en Michoacán, pero sus peticiones fueron ignoradas.
La marcha comenzó pacíficamente en el Ángel de la Independencia, pero cuando llegó al Zócalo de la capital, un grupo identificado como el «bloque negro» se abrió paso entre los manifestantes y atacó las vallas que protegían el Palacio Nacional con martillos y piedras, según el secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Pablo Vázquez.
Las vallas fueron derribadas, lo que provocó un enfrentamiento con la policía, que respondió con gases lacrimógenos y extintores.
De los policías heridos, 60 recibieron atención médica en el lugar, mientras que 40 fueron trasladados a hospitales, cuatro de los cuales requirieron atención especializada. Ninguno se encontraba en estado grave. Los 20 civiles heridos fueron atendidos por paramédicos en el lugar.
Los detenidos fueron llevados ante la Fiscalía General de la Nación por «actos violentos», mientras que otros 20 están siendo procesados por delitos administrativos. Vázquez dijo que las autoridades están trabajando con la Fiscalía General de la Ciudad de México para identificar a todas las personas que cometieron actos delictivos durante la manifestación.
La presidenta Claudia Sheinbaum pidió que las protestas continuaran «pacíficamente» y rechazó la violencia. «La violencia nunca debe utilizarse para el cambio; siempre de forma pacífica», dijo desde Tabasco. Sin embargo, restó importancia al movimiento, diciendo que «muy pocos jóvenes» marcharon, a pesar de los miles que se reunieron.
Las protestas lideradas por la generación Z en México se definen como un movimiento cívico, realista y no partidista nacido del cansancio colectivo. Su lema dice: «No somos ni de izquierda ni de derecha, somos la generación que está cansada de agachar la cabeza».
El viernes, antes de la marcha nacional, el colectivo publicó una petición de 12 puntos titulada «Porque no somos de ningún partido. Somos de México».
Las demandas incluyen un mecanismo de revocatoria ciudadana que pueda ser iniciado por una iniciativa ciudadana, la elección directa de los sustitutos en caso de revocatoria, la prohibición de la interferencia partidista en los procesos de revocatoria, el fortalecimiento de las instituciones autónomas a través de consejos ciudadanos independientes y reformas al sistema judicial.
Otras demandas abarcan la lucha contra la corrupción mediante auditorías ciudadanas, la seguridad pública y la desmilitarización, la transparencia total en el uso de los recursos públicos, oportunidades laborales y educativas para los jóvenes, el acceso a una vivienda digna y la lucha contra la gentrificación, la inclusión de figuras con autoridad moral en los consejos ciudadanos y la consulta pública para ampliar la petición a un máximo de 15 demandas.
El movimiento no es exclusivo de México. Las protestas de la Generación Z han estallado en países como Nepal, Mongolia, Togo, Madagascar, Marruecos, Paraguay, Perú, Bangladesh e Indonesia. Los jóvenes utilizan plataformas como TikTok, Instagram y X para organizarse, prescindiendo de los medios de comunicación tradicionales.
Las causas incluyen el descontento con los gobiernos, los problemas económicos, la caída del nivel de vida, la corrupción y la escasez de oportunidades. En Nepal, las protestas han derrocado gobiernos. En México, el movimiento reclama un cambio fundamental en la forma de gobernar el país.