InicioComunicadoCarta abierta de organizaciones sociales de Quebec, con motivo de la 7ª Cumbre Norteamericana en Toluca, México, el 19 de febrero de 2014

Carta abierta de organizaciones sociales de Quebec, con motivo de la 7ª Cumbre Norteamericana en Toluca, México, el 19 de febrero de 2014

A la atención de :

M. Barack Obama

Presidente de los Estados Unidos

M. Enrique Peña Nieto

Presidente de México

M. Stephen Harper

Primer Ministro de Canadá

Carta abierta de las organizaciones sociales de Quebec,

con motivo de la 7ª Cumbre Norteamericana en Toluca, México, el 19 de febrero de 2014

 

Mientras que se reúnen hoy en Toluca, México, en la 7ª Cumbre de los Jefes de Estado de los países de América del Norte, deseamos llamar su atención acon respecto a un cierto número de asuntos socioeconómicos y políticos que afectan a la prosperidad y a la seguridad de ciudadanos y ciudadanas de nuestros tres países a largo plazo, y que deberían estar en el centro de sus discusiones.

No hay necesidad de recordar que es a los 20 años de aplicación del Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano (TLCAN) que ponen hoy en común sus visiones de la integración norteamericana, en particular en materia energética y de intercambios comerciales, y del papel  que juega y debería jugar la región en la economía mundial.

Según los movimientos sociales de Estados Unidos, México, Canadá y Quebec, quienes se reunieron del 28 al 31 de enero pasado en México en el marco del Foro, « Los 20 años del TLCAN: Basta del libre comercio! No al TPP!” con el fin de evaluar los impactos de un modelo comercial que ha sido retomado en diferentes acuerdos comerciales posteriores, es el momento de dejar de lado la retórica sobre los beneficios del libre comercio y de poner en el centro de las preocupaciones el bien vivir de las poblaciones.

En efecto, tal como demuestra el documento « Los mitos del TLC después de 20 años” que hacemos público hoy, es preciso constatar que no se cumplieron las promesas del modelo económico propuesto. Tras 20 años, la prosperidad para todas y todos y la mejora de la calidad de vida nose han producido. Al contrario, asistimos a lo largo de los años a un aumento de las desigualdades sociales por un aumento impresionante de las rentas del 1% de los más ricos mientras que la gran mayoría de nuestras poblaciones se ha empobrecido. El modelo de libre comercio, es también la desaparición de empleos de calidad, la precarización del trabajo, la degradación del medio ambiente, el deterioro de la cohesión social y un aumento de la violencia, todas cuestiones que debemos cuestionar seriamente. Las mujeres han sido particularmente afectadas, no sólo por la precarización del trabajo o la utilización comercial de sus cuerpos. Estas realidades, y otras igualmente, como la pérdida de soberanía alimentaria o la expropiación de los pueblos por las empresas mineras, indican que el modelo de libre comercio no funciona para el interés de las mayorías.

El TLC ha provocado una convulsión en el equilibrio de las fuerzas, conduciendo a una concentración excesiva del poder económico – y también político- de las grandes empresas a costa de la soberanía de nuestras Naciones y la capacidad de los Gobiernos de gobernar en función del interés público. Es necesario revisar a fondo este modelo que permite a las grandes empresas poner fácilmente a las trabajadoras y a los trabajadores de un país en competencia con la mano de obra de otro país. El TLCAN, en su capítulo sobre la protección de las inversiones, en particular por el mecanismo de solución de conflictos inversor-Estado, concede “derechos” excesivos a las compañías transnacionales, en detrimento de nuestras respectivas soberanías. Les ha ofrecido la posibilidad de desafiar leyes democráticas demandando a los Estados ante los tribunales especiales de jurisdicción extraterritorial cuando políticas públicas, a la vez legítimas, amenazan sus beneficios.

El mayor poder de las multinacionales deja a los pueblos sin defensa debilitando al mismo tiempo las protecciones medioambientales. Las disposiciones de los acuerdos comerciales sobre la inversión no se comparan con las protecciones que deberían ofrecer los acuerdos paralelos sobre medioambiente y sobre el trabajo y que se han revelado insuficientes, o incluso ineficaces en su forma actual.

Mientras que este encuentro les permitirá abordar las cuestiones  entorno a la  Asociación transpacífica (TPP), les invitamos a tener en cuenta que no es  una cada vez mayor aceleración del libre comercio y de las protecciones de las multinacionales e inversores extranjeros, lo que nuestras sociedades necesitan sino más bien operar un serio giro para poner la economía al servicio de la población. Asimismo, la supervivencia del planeta y los esfuerzos necesarios para enfrentar la crisis medioambiental a la cual nos enfrentamos.

Les  invitamos a aprovechar su encuentro para abordar estas cuestiones y emprender los cambios requeridos. Nuestras asociaciones económicas, así como las que están en negociación, deben someterse a la dimensión social y medioambiental.  En el contexto en el que el TLCAN sigue siendo utilizado como modelo en el marco de las negociaciones con la Unión Europea y la Asociación transpacífica, nos parece esencial abrir este debate.

El libre comercio ha implicado una globalización  claramente desfavorable para las poblaciones. Un verdadero debate se impone a este respecto en nuestros tres países y esperamos que la Cumbre de Toluca permita crear las condiciones para que pueda producirse. En particular, la eliminación del capítulo sobre el derecho de los inversores debería ponerse en cuestión, así como la prevalencia de los derechos humanos, económicos, sociales, culturales y medioambientales sobre los intereses económicos de un puñado de empresas transnacionales.

Hacemos, pues, un llamado a su sentido de la justicia y de la democracia. Esperando que sepan escuchar a su poblaciones, respectivas, les agradecemos la atención que prestarán  a las cuestiones sociales, medioambientales y democráticas que hemos querido resaltar aquí, y quedamos abiertos al diálogo con todos los integrantes de la sociedad.

 

Sinceramente,

Pierre-Yves Serinet

Coordinador

Réseau québécois sur l’intégration continentale (RQIC) – Red quebequense sobre la integración continental

www.rqic.alternatives.ca

Tél. 438-396-6284

Las organisaciones miembros de RQIC son: Alliance du personnel professionnel et technique de la santé et des services sociaux (APTS), Alternatives, Association canadienne des avocats du mouvement syndical, Association québécoise des organismes de coopération internationale (AQOCI), Attac-Québec, Centrale des syndicats démocratiques (CSD), Confédération des syndicats nationaux (CSN), Conseil central du Montréal métropolitain (CCMM-CSN), Fédération des femmes du Québec (FFQ), Fédération des travailleurs et travailleuses du Québec (FTQ), Fédération étudiante collégiale du Québec (FECQ), Fédération étudiante universitaire du Québec (FEUQ), Fédération interprofessionnelle de la santé du Québec (FIQ), Groupe de recherche sur l’intégration continentale (GRIC-UQAM), Mouvement d’éducation populaire et d’action communautaire du Québec (MÉPACQ), Réseau québécois des groupes écologistes (RQGE), Syndicat des professionnelles et professionnels du gouvernement du Québec (SPGQ).