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#ACCIÓN GLOBAL Homenaje y justicia para Berta Cáceres

Berta Cáceres a 6 años de su siembra 

Hoy a 6 años de la siembra de la querida  Berta, quienes integramos el Comité de Derechos Humanos para América Latina, nos unimos a la exigencia global de justicia por su asesinato. La recordamos  con alegría por su vida de lucha, por la justicia para el pueblo y territorio lenca, por la lucha por los derechos de las mujeres y por la Refundación de Honduras contra el Golpe de estado en 2008.    

Berta Cáceres, nació en la Esperanza, Honduras en 1971. Indígena, activista, madre, comunicadora, educadora popular, guardiana de los ríos y los bosques, ella nos deja su gran espíritu de valentía y solidaridad. Berta es ejemplo de fortaleza e inspiración para las mujeres que defienden día a día, sus territorios contra el mal llamado desarrollo, contra la impunidad y el militarismo. Mujer que desde muy joven comenzó a luchar contra la injusticia que se vivía en Honduras y así fue como se forjó, solidaria y valiente al lado de su pueblo. Es fundadora del Consejo Nacional de Organizaciones Indígenas y Populares de Honduras (COPINH), una organización que lleva casi treinta años dedicándose a la defensa del medio ambiente en el país, especialmente en el departamento de Intibucá.

Ella defendió con su vida el río Gualcarque contra la construcción de la presa de Agua Zarca. Durante 2015, la activista y su familia, que ya eran víctimas de persecución desde hacía varios años, comenzaron a recibir amenazas muy graves. 

Para frenar la lucha de Berta y otros ecologistas, DESA, la empresa encargada de la construcción de la presa hidroeléctrica en el río Gualcarque, fabricó cargos penales contra ella y el COPINH. Esto no tuvo éxito, lo que llevó a Berta a creer que las amenazas de muerte contra ella también provenían de DESA. Durante varios meses, ella y otros miembros del COPINH vivieron en un clima de miedo, alimentado por la intimidación y la persecución de militares, guardias de seguridad y policías. Finalmente Berta Cáceres fue asesinada en su casa el 2 de marzo de 2016, siendo testigo del asesinato el activista mexicano Gustavo Casto, quien estuvo retenido por casi dos meses en Honduras y quien en su momento su vida corria peligro. 

La justicia por el Crimen de Berta ha sido un camino lleno de obstáculos. El 29 de noviembre de 2018, siete hombres fueron condenados por su asesinato. David Castillo, ex presidente de la empresa DESA y responsable del proyecto de la presa de Agua Zarca, al que se oponía Berta Cáceres, fue detenido en marzo del mismo año, y acusado de orquestar el asesinato. Fue condenado por el delito en julio de 2021. David Castillo se graduó en la Academia Militar estadounidense de West Point. En el juicio se llegó a la conclusión de que su formación militar le permitió seguir a Berta durante varios años y coordinar su asesinato. Sin embargo aún no se dicta castiga a quienes estuvieron detrás de David Castillo.

Los y las compas del COPINH aseguran que Berta está sembrara en el Rio Blando, el territorio en el que dio sus últimas batallas. Hay quienes dicen que se mezcló en las aguas del río Gualcarque junto a los espíritus de las niñas que lo cuidan. Hay quienes sentencias que se multiplica en la Esperanza, el lugar donde nació una vez y donde sigue naciendo tantas veces. La leyenda crece más grande que la propia memoria de Berta, tal vez porque hacen falta muchas Bertas para enfrentar “este tiempo perro”. Desde la memoria Berta nos interpela ¡Vamos compas, que hay que arreciar la lucha! Despertemos Humanidad ya no hay tiempo! (Fragmento tomado del libro “Las Revoluciones de Berta” de Claudia Korol, 2018) 

Desde Montreal Canadá, enviamos un fuerte abrazo a la familia de Berta y a las (os)   compañeros que integran el COPINH 

Berta no murió se multico!!!

Foto: COPINH