Ene 28

La oportunidad y la ausencia caracterizan las relaciones entre Canadá y América Latina

Artículo original escrito por Paola Martínez Méndez

« Los países de América Latina desean que Canadá desempeñe un papel más importante en la región, pero Canadá no está captando estas señales », declaró Peter McKenna, profesor de ciencias políticas en la Universidad de la Isla del Príncipe Eduardo, en una entrevista con RCI.

Según su punto de vista, Canadá no muestra ni interés ni voluntad política para fortalecer sus vínculos con América Latina en todos los ámbitos, como la economía, la política, la diplomacia, las relaciones entre los pueblos, la seguridad nacional y las cuestiones indígenas.

« Canadá y América Latina tienen varios vínculos en común, especialmente en lo que respecta a sus pueblos indígenas. Es crucial aprovechar y fortalecer estos lazos, sobre todo en esta era de profundización de las relaciones ».

Cita de Peter McKenna, profesor, Universidad de la Isla del Príncipe Eduardo

Este afirma que Canadá podría desempeñar un papel crucial en la región si así lo deseara. Lamentablemente, Canadá parece ignorar estos vínculos potenciales. Peter McKenna califica esta situación de desconcertante.

Desde finales de la década de 1960, los vínculos entre Canadá y América Latina se han caracterizado por cierta inestabilidad. A pesar de las tensiones arancelarias de Estados Unidos, de la presión militar estadounidense en Venezuela y en otras regiones del mundo, y del debilitamiento del derecho internacional, Ottawa no parece mostrar un mayor interés por América Latina, aun cuando la situación internacional está fragmentada.

Desde que Mark Carney llegó al poder en 2025, ha tenido la oportunidad de realizar varios viajes a Europa, Oriente Medio y esta semana a China. En septiembre de 2025, realizó su primer viaje a América Latina, a México, que es el noveno socio económico de Canadá según datos gubernamentales.

Aunque se han firmado ocho tratados entre Canadá y América Latina, incluido el T-MEC, el acuerdo más importante, América Latina aún no goza de reconocimiento como actor clave a los ojos de Canadá.

Una nueva voz desde Ottawa

En su momento, Pierre Elliott Trudeau, primer ministro de Canadá, decidió renovar la política exterior del país para que este tuviera una voz propia.

La política exterior de Canadá hacia América Latina constituye solo una parte de una historia más amplia, pero es una parte susceptible de aportar enseñanzas importantes sobre otros aspectos de las relaciones exteriores pasadas y futuras de Canadá.

Extracto del libro Canada, Latin America, and the New Internationalism. A Foreign Policy Analysis, 1968-1999

Antes del período de 1968, existían pocos acuerdos entre Canadá y América Latina. El interés se centraba más bien en las organizaciones no gubernamentales y las órdenes religiosas. Pierre Elliott Trudeau quiso cambiar esta situación para Canadá.

Canadá, aliado de América Latina

Como reacción a la revolución en Nicaragua en 1979 y a la guerra civil en El Salvador, Canadá decidió distanciarse de las visiones ideológicas de la administración Reagan. Quiso adoptar una voz propia frente a la situación en América Latina.

Según Brian J. R. Stevenson, mientras los estadounidenses percibían estos conflictos como una amenaza del comunismo contra el capitalismo, Canadá los abordaba fortaleciendo los vínculos económicos y sociales con América Latina para combatir las desigualdades Norte-Sur. En respuesta a esta situación, Canadá aumentó considerablemente su apoyo financiero a las naciones de América Central entre 1981 y 1986. También reconoció al gobierno sandinista de Nicaragua y mantuvo sus intercambios comerciales, lo que contribuyó a aliviar las tensiones con Estados Unidos en 1985. En total, se destinaron más de 100 millones de dólares a estos países.

50 000 refugiados de América Latina pudieron ser acogidos en Canadá, con el respaldo de la Corte Internacional de Justicia, que condenó el minado de los puertos nicaragüenses por parte de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.

Brian J. R. Stevenson subraya una contradicción importante, aunque Canadá apoyó a su vecino del sur en este proceso de paz. Sin embargo, mientras Canadá defendía la no intervención dentro de la Organización de los Estados Americanos (OEA), finalmente apoyó la invasión estadounidense de Panamá en 1989.

« La guerra civil devastó El Salvador entre 1980 y 1992, causando 75 000 muertos, 12 000 heridos y 8 000 desaparecidos. El conflicto enfrentó al Frente Popular de Liberación (FPL) y al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) contra la extrema derecha, compuesta por escuadrones de la muerte progubernamentales y el ejército salvadoreño ».

La despreocupación de Canadá

En 1990, Canadá se adhiere a la OEA, lo que significa que se aleja de su compromiso con las regiones de las Américas. Según Peter McKenna, la participación canadiense no ha dado frutos en términos de una estrategia sostenible.

Aunque Canadá sigue siendo uno de los principales contribuyentes financieros de la OEA, su implicación política sigue siendo limitada. Según McKenna, la falta de voluntad política por parte de Canadá, así como la ausencia de una visión global que vaya más allá del comercio, explicarían esta situación.

« Creo que existen muchas oportunidades [en América Latina] que podrían aprovecharse, pero que no se aprovechan. Y me preocupa mucho ver que Canadá no emprenda iniciativas de política exterior por temor a la reacción de Washington ».

Cita de Peter McKenna

América Latina, tierra de oportunidades

Aunque Canadá mantiene una relación económica importante con varios países de América Latina, como México, sus vínculos con el resto de la región siguen siendo bastante limitados. Han surgido varias controversias en torno a las minas canadienses en América Latina, acusando a las empresas canadienses de tener impactos negativos sobre el medio ambiente y las comunidades. Estas acusaciones provienen de comunidades locales afectadas por las acciones emprendidas por Canadá.

« Sospecho que existen preocupaciones, pero las dificultades con los gobiernos latinoamericanos no son nuevas. Hoy en día, Canadá contempla acercarse a países como India, China o los Emiratos Árabes Unidos, cuyo historial en materia de derechos humanos es cuestionable, sin que ello parezca representar un problema ».

Cita de Peter McKenna

Desde la Guerra Fría, Canadá parece oscilar entre la ambición y la prudencia en sus relaciones con América Latina. Para McKenna, América Latina es un terreno de oportunidades que Canadá debe aprovechar, pero esto solo puede lograrse con la voluntad de Ottawa, lo cual no ha sido muy concluyente hasta ahora.

« En América Latina, hay que construir relaciones de confianza, como con los miembros de la familia », afirma Peter McKenna.

Con los aranceles comerciales impuestos por Trump, Canadá busca nuevos socios comerciales para limitar los daños causados por el gobierno estadounidense. Debería considerar a América Latina, que parece constituir una alternativa.

El 12 de enero, tras una conversación telefónica con el primer ministro canadiense, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva declaró que Mark Carney se había comprometido a visitar Brasil en abril.

Traducido por Yohan Leclerc

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