{"id":1008140,"date":"2026-06-15T11:07:44","date_gmt":"2026-06-15T15:07:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cdhal.org\/?p=1008140"},"modified":"2026-06-15T11:07:44","modified_gmt":"2026-06-15T15:07:44","slug":"colombia-abelardo-de-la-espriella-y-la-amenaza-de-una-colombia-subordinada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cdhal.org\/es\/colombia-abelardo-de-la-espriella-y-la-amenaza-de-una-colombia-subordinada\/","title":{"rendered":"Colombia. Abelardo de la Espriella y la amenaza de una Colombia subordinada"},"content":{"rendered":"<p><em>Art\u00edculo original publicado en Resumen Latinoamericano, 10 de Junio de 2026.<\/em><\/p>\n<p>De la Espriella propone construir\u00a0megac\u00e1rceles, reducci\u00f3n del Estado en un 40 %, mano de hierro contra la delincuencia, permitir el porte de armas y un alineamiento total con la pol\u00edtica de seguridad de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Abelardo de la Espriella se presenta ante Colombia como un patriota absoluto. Viste s\u00edmbolos nacionales, invoca la patria, habla de orden, promete seguridad y se autoproclama defensor de la naci\u00f3n. Sin embargo, detr\u00e1s de esa puesta en escena aparece una pregunta pol\u00edtica inevitable: \u00bfqu\u00e9 tipo de patriotismo representa un candidato cuya trayectoria, alianzas, apoyos internacionales, relaciones profesionales y propuestas de gobierno parecen conectar mucho m\u00e1s con el viejo bloque olig\u00e1rquico, paramilitar, corporativo y proestadounidense que con una verdadera soberan\u00eda popular colombiana?<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n no es \u00fanicamente jur\u00eddica. La doble nacionalidad, por s\u00ed sola, no impide aspirar a la Presidencia de Colombia. El problema es pol\u00edtico, \u00e9tico y geopol\u00edtico. De la Espriella no es simplemente un colombiano con v\u00ednculos internacionales. Es un candidato que ha celebrado el respaldo de Donald Trump, que se presenta como aliado natural de Estados Unidos, que reivindica modelos de seguridad extrema y que proyecta una Colombia subordinada al eje Washington-Tel Aviv en nombre de la \u201clucha contra el crimen\u201d.<\/p>\n<p>El patriotismo que invoca merece, por tanto, ser examinado. Porque no basta con envolverse en la bandera nacional. Un candidato que aspira a dirigir el Estado debe explicar con claridad qu\u00e9 intereses defiende, qu\u00e9 poderes lo rodean, de qu\u00e9 redes proviene y ante qui\u00e9n se siente pol\u00edticamente obligado.<\/p>\n<p><strong>I. El nacionalismo de exportaci\u00f3n: patria en el discurso, Washington en el horizonte<\/strong><\/p>\n<p>El respaldo p\u00fablico de Donald Trump a Abelardo de la Espriella no es un detalle menor. En plena segunda vuelta presidencial, el mandatario estadounidense utiliz\u00f3 Truth Social para impulsar su figura, calific\u00e1ndolo como un dirigente fuerte, inteligente y decidido. Lo ha present\u00e1ndo como un garante de comercio, un combatiente del narcotr\u00e1fico y una ficha clave para el \u201crestablecimiento del orden\u201d. Esa intervenci\u00f3n no puede leerse como una simple opini\u00f3n extranjera. Es una se\u00f1al pol\u00edtica en una regi\u00f3n hist\u00f3ricamente atravesada por la injerencia estadounidense. Es la implementaci\u00f3n de lo que el inquilino de la Casa Blanca ha llamado \u201cDoctrina Donroe\u201d.<\/p>\n<p>Iv\u00e1n Cepeda denunci\u00f3 ese apoyo como injerencista. Y con raz\u00f3n. Colombia no es un protectorado. Ninguna potencia extranjera tiene derecho a intervenir, sugerir, orientar o condicionar el voto de un pueblo soberano.<\/p>\n<p>Lo preocupante es que De la Espriella no rechaz\u00f3 ese respaldo. Al contrario, lo celebr\u00f3. All\u00ed se revela la contradicci\u00f3n central de su campa\u00f1a: se presenta como nacionalista, pero acepta sin incomodidad el abrazo pol\u00edtico del presidente de la potencia que durante d\u00e9cadas ha condicionado la pol\u00edtica antidrogas, militar y de seguridad de Colombia. Tengase en cuenta adem\u00e1s que ha manifestado p\u00fablicamente que \u201cno va a sacrificar su familia por un pa\u00eds (Colombia) de desagradecidos, desleales y cafres\u201d y que uno de los platos nacionales colombianos (el ajiaco) es un potaje para reos por lo cual al pueblo colombiano le falta clase.<\/p>\n<p>Esta contradicci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s profunda si se toma en cuenta que De la Espriella adquiri\u00f3 ciudadan\u00eda estadounidense en 2023, despu\u00e9s de vivir y trabajar durante a\u00f1os en ese pa\u00eds. El punto no es si eso lo inhabilita legalmente. El punto es si un candidato que se presenta como defensor absoluto de la patria puede guardar silencio frente a las preguntas esenciales: \u00bfrenunciar\u00eda a esa ciudadan\u00eda si llega a la Presidencia? \u00bfD\u00f3nde paga sus impuestos? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 radicada su riqueza? \u00bfQu\u00e9 compromisos financieros, pol\u00edticos o personales conserva fuera de Colombia? Tengamos en cuenta que quien se juramenta como ciudadano norteamericano debe jurar fidelidad y lealtad a los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica por encima de cualquier nacionalidad que pueda tener aparte.<\/p>\n<p>Una democracia madura tiene derecho a hacer esas preguntas. Y un candidato presidencial tiene el deber de responderlas. Hasta ahora las ha evadido.<\/p>\n<p><strong>II. La \u201cmano dura\u201d como programa: seguridad sin derechos humanos<\/strong><\/p>\n<p>La candidatura de De la Espriella se sostiene sobre una promesa: restaurar el orden mediante fuerza, castigo y autoridad. Su discurso ofrece una soluci\u00f3n simple a una crisis compleja. Frente a d\u00e9cadas de conflicto armado, desigualdad, narcotr\u00e1fico, abandono territorial y violencia pol\u00edtica, propone una salida punitiva: m\u00e1s militarizaci\u00f3n, m\u00e1s c\u00e1rceles, m\u00e1s confrontaci\u00f3n, menos negociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En sus declaraciones p\u00fablicas, De la Espriella ha utilizado f\u00f3rmulas de extrema gravedad pol\u00edtica, como aquella seg\u00fan la cual \u201cbandido que no se someta ser\u00e1 dado de baja\u201d. Esa frase no es una an\u00e9cdota de campa\u00f1a. Es una concepci\u00f3n del Estado: convierte la seguridad p\u00fablica en una promesa de aniquilaci\u00f3n f\u00edsica, como ocurri\u00f3 en gobiernos de \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez, Juan Manuel Santos e Iv\u00e1n Duque, cuando la ejecuci\u00f3n de civiles inocentes (Falsos Positivos) \u2014a menudo de los sectores m\u00e1s vulnerables\u2014 por parte del Ej\u00e9rcito Nacional se utiliz\u00f3 para convencer a la poblaci\u00f3n de que la guerra era el camino hacia la paz y as\u00ed sostener los intereses b\u00e9licos de Estados Unidos en Colombia.<\/p>\n<p>Ese lenguaje es incompatible con una democracia constitucional. Colombia conoce demasiado bien las consecuencias de esa doctrina: falsos positivos, paramilitarismo, ejecuciones extrajudiciales, desplazamiento forzado, estigmatizaci\u00f3n de l\u00edderes sociales y defensores de DDHH al igual que criminalizaci\u00f3n de la oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>La seguridad es una obligaci\u00f3n leg\u00edtima del Estado. Pero sin derechos humanos ni derechos econ\u00f3micos, sociales y culturales, deja de ser seguridad y se convierte en autoritarismo. Una democracia no combate el crimen reproduciendo la l\u00f3gica de una guerra interna permanente. Lo hace con justicia, inteligencia, presencia estatal, inversi\u00f3n social, reforma rural, educaci\u00f3n, empleo y el desmantelamiento real de las estructuras econ\u00f3micas que alimentan la violencia, muchas de las cuales De la Espriella ha representado en su ejercicio profesional. Un Estado de derecho no enfrenta la injusticia exaltando la crueldad ni promoviendo pr\u00e1cticas como el fracking, cuyas consecuencias ambientales resultan especialmente graves para un pa\u00eds con una biodiversidad excepcional.<\/p>\n<p><strong>III. De la Espriella y el pasado oscuro del poder armado en Colombia<\/strong><\/p>\n<p>El perfil p\u00fablico de De la Espriella no puede separarse de su trayectoria profesional. Diversos medios han recordado que fue abogado de personas involucradas en casos de alt\u00edsimo impacto nacional: David Murcia Guzm\u00e1n, fundador de DMG y estafador de m\u00e1s de 350\u2019000 personas; excongresistas condenados por parapol\u00edtica; paramilitares condenados por crimenes de lesa humanidad, los Nule (protagonistas del \u00abCarrusel de la Contrataci\u00f3n\u00bb, considerado el mayor esc\u00e1ndalo de corrupci\u00f3n en la historia reciente de Bogot\u00e1 y Colombia) y Jorge Pretelt, exmagistrado condenado por corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es cierto que todo abogado tiene derecho a defender clientes impopulares. La defensa t\u00e9cnica es una garant\u00eda del Estado de derecho. Pero cuando un candidato presidencial construye su imagen p\u00fablica sobre la promesa de limpiar el pa\u00eds de corrupci\u00f3n, narcotr\u00e1fico y crimen organizado, su trayectoria profesional deja de ser un asunto privado. Se convierte en materia de escrutinio democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>La Silla Vac\u00eda ha documentado la lista de exclientes de De la Espriella y ha se\u00f1alado que defendi\u00f3 a figuras condenadas o investigadas en esc\u00e1ndalos de parapol\u00edtica, corrupci\u00f3n, lavado de activos y fraude. El periodista Gonzalo Guill\u00e9n por su parte denunci\u00f3 un fraude transnacional en 2012 para frenar una extradici\u00f3n en Colombia mediante firmas falsificadas de autoridades de Ecuador. La justicia de ese pa\u00eds conden\u00f3 a los c\u00f3mplices locales y al abogado Fabi\u00e1n Ter\u00e1n, pero no emiti\u00f3 sentencia directa contra Abelardo de la Espriella por limitaciones de jurisdicci\u00f3n territorial. En ese sentido, la Corte Suprema de Colombia orden\u00f3 investigar a de la Espriella por fraude procesal, pero la fiscal\u00eda colombiana no ha actuado contra el candidato presidencial Abelardo de la Espriella debido a una presunta red de corrupci\u00f3n interna, omisi\u00f3n institucional y protecci\u00f3n pol\u00edtica. Seg\u00fan Guill\u00e9n, la acci\u00f3n penal sigue vigente debido a que los delitos iniciados en el exterior extienden los tiempos de prescripci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este no es un detalle menor. El candidato que hoy promete \u201cmano dura\u201d contra el crimen ha construido parte de su prestigio profesional representando a personajes ubicados en el coraz\u00f3n de las redes de poder econ\u00f3mico, pol\u00edtico y judicial m\u00e1s cuestionadas del pa\u00eds. Esa contradicci\u00f3n no se resuelve con espect\u00e1culo, sombreros, camisetas de la selecci\u00f3n o ret\u00f3rica patri\u00f3tica. Se resuelve con transparencia.<\/p>\n<p><strong>IV. El problema de la transparencia patrimonial<\/strong><\/p>\n<p>La narrativa de De la Espriella se apoya en una imagen de independencia que los medios corporativos le ayudan a vender: el empresario, supuestamente exitoso, que no depender\u00eda de maquinarias ni intereses ocultos. No obstante, varias investigaciones han puesto en duda la solidez de ese relato.<\/p>\n<p>La Silla Vac\u00eda rastre\u00f3 el universo empresarial del candidato y encontr\u00f3 un entramado de empresas, socios, bienes ra\u00edces y resultados financieros que obligan a revisar con cuidado la idea de una fortuna transparente e incontestable. Tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3 que en Colombia, varias de sus empresas registraban p\u00e9rdidas, pese al peso medi\u00e1tico de su marca personal.<\/p>\n<p>La pregunta es sencilla: si De la Espriella aspira a administrar el Estado colombiano, dirigir la pol\u00edtica econ\u00f3mica, intervenir en la relaci\u00f3n entre banca, empresas y ciudadan\u00eda y decidir sobre impuestos, seguridad y contratos p\u00fablicos, debe decirle al pa\u00eds con absoluta claridad qu\u00e9 posee, d\u00f3nde paga impuestos, qu\u00e9 deudas tiene, qu\u00e9 garant\u00edas ha ofrecido y qu\u00e9 intereses podr\u00edan rodear su gobierno.<\/p>\n<p>No se trata de atacar la riqueza privada; se trata m\u00e1s bien de exigir transparencia democr\u00e1tica. La opacidad patrimonial de un candidato de ultraderecha que promete gobernar con mano dura no es un asunto menor: constituye un riesgo institucional, especialmente cuando plantea reducir el salario m\u00ednimo, cerrar ministerios como el de la Igualdad y aumentar la edad de jubilaci\u00f3n para mantener a las personas mayores como fuerza laboral \u201cproductiva\u201d, tal como lo sostiene su f\u00f3rmula vicepresidencial.<\/p>\n<p><strong>V. La violencia simb\u00f3lica como m\u00e9todo pol\u00edtico<\/strong><\/p>\n<p>La campa\u00f1a de De la Espriella ha normalizado una est\u00e9tica de confrontaci\u00f3n extrema. Iv\u00e1n Cepeda denunci\u00f3 violencia pol\u00edtica por el uso de vallas en las que De la Espriella aparece presionando con la rodilla el cuello de su rival. Esa imagen, m\u00e1s all\u00e1 de la intenci\u00f3n propagand\u00edstica, reproduce una l\u00f3gica de humillaci\u00f3n f\u00edsica del adversario.<\/p>\n<p>En un pa\u00eds con la historia de Colombia, donde la violencia pol\u00edtica ha costado miles de vidas, ese tipo de s\u00edmbolos no puede relativizarse. La extrema derecha suele comenzar degradando el lenguaje democr\u00e1tico. Despu\u00e9s convierte al adversario en enemigo. Luego transforma al enemigo en amenaza. Finalmente justifica su eliminaci\u00f3n simb\u00f3lica, jur\u00eddica o f\u00edsica.<\/p>\n<p>Esa es la pedagog\u00eda del fascismo: fabricar miedo, construir enemigos internos, militarizar la pol\u00edtica y presentar la violencia como purificaci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>De la Espriella no encarna solo una derecha conservadora, sino una derecha del espect\u00e1culo, del castigo, del resentimiento y de la pulsi\u00f3n autoritaria. Su campa\u00f1a no llama a deliberar, sino a obedecer. No plantea una reconciliaci\u00f3n nacional, sino una victoria total sobre quienes define como enemigos y presenta como referentes a Javier Milei quien ha empobrecido a Argentina como nunca antes en la historia del pa\u00eds, Nayib Bukele reconocido como uno de los mandatarios que menos respeta los DDHH en Centroamerica, Donald Trump \u2014por quien vot\u00f3 en las \u00faltimas elecciones presidenciales de Estados Unidos\u2014 y Benjamin Netanyahu, se\u00f1alado por amplios sectores de la comunidad internacional y por instancias judiciales internacionales como criminal de guerra y genocida.<\/p>\n<p><strong>VI. Israel, Estados Unidos y la importaci\u00f3n de doctrinas de guerra<\/strong><\/p>\n<p>De la Espriella ha planteado la recomposici\u00f3n de relaciones con Israel y ha defendido modelos de seguridad que se alinean con la doctrina de Washington y Tel Aviv. Varios medios han se\u00f1alado que su programa emula a Bukele, Milei y Trump como mencionado anteriormente y lo presenta como una amenaza de retorno a lo peor del pasado colombiano: paramilitarismo, auge del narcotrafico, militarizaci\u00f3n y ultraderecha.<\/p>\n<p>La admiraci\u00f3n por esos modelos no es accidental. Forma parte de una ola continental: derechas que se presentan como outsiders, pero que en realidad articulan intereses empresariales, fundamentalismo de mercado, punitivismo penal, anticomunismo, alianzas con Washington y desprecio por los organismos internacionales de derechos humanos.<\/p>\n<p>Cuando un candidato propone retirar a Colombia de espacios multilaterales o debilitar el sistema interamericano de derechos humanos, no est\u00e1 defendiendo la soberan\u00eda. Est\u00e1 debilitando los mecanismos que protegen a las v\u00edctimas frente al abuso estatal, poniendo a Colombia en un contexto gepol\u00edtico cada vez m\u00e1s preocupante en la regi\u00f3n y el mundo.<\/p>\n<p>Es importante que Colombia no se subordine a Washington ni a Tel Aviv, ni a Bruselas ni a las corporaciones que hoy en crisis propagan su desespero violento por doquier. Debe tener una pol\u00edtica exterior independiente, latinoamericanista, multipolar y comprometida con el derecho internacional. La seguridad nacional no puede convertirse en excusa para importar doctrinas de ocupaci\u00f3n, vigilancia, represi\u00f3n y guerra permanente.<\/p>\n<p><strong>VII. El candidato de la ultraderecha continental<\/strong><\/p>\n<p>De la Espriella no es un fen\u00f3meno aislado. Hace parte de una familia pol\u00edtica latinoamericana que incluye al fascismo corrupto y a las derechas punitivas que crecen alimentadas por el miedo social, la crisis econ\u00f3mica y la desconfianza institucional.<\/p>\n<p>Su discurso se parece demasiado al libreto continental de la ultraderecha: reducir el Estado social, exaltar la propiedad privada como dogma absoluto, atacar el feminismo, rechazar derechos sexuales y reproductivos, criminalizar la protesta, prometer c\u00e1rcel y bala, despreciar la negociaci\u00f3n pol\u00edtica, glorificar la fuerza y convertir la democracia en una guerra moral.<\/p>\n<p>No es casual que su candidatura reciba simpat\u00edas desde el universo republicano estadounidense. Colombia es estrat\u00e9gica para Washington y para su confrontaci\u00f3n a largo plazo contra Rusia y China: frontera con Venezuela, salida al Caribe y al Pac\u00edfico, plataforma amaz\u00f3nica, socio militar hist\u00f3rico donde posee 9 bases militares y pieza clave de la pol\u00edtica antidrogas. Un gobierno de De la Espriella devolver\u00eda a Colombia al papel de punta de lanza regional de la pol\u00edtica imperial estadounidense hoy gobernada por corporaciones y sectores del fascismo que preocupan. Llevaria al pa\u00eds a redefinirse a mediano \u2013 largo plazo a un conflicto geopol\u00edtico que hoy enfrenta al neolonialismo nazi contra la multipolaridad y la justicia tanto tiempo reclamada por el Sur Global.<\/p>\n<p><strong>VIII. La contradicci\u00f3n final: patria para el discurso, privilegio para la vida<\/strong><\/p>\n<p>El problema de De la Espriella no es tener pasaportes extranjeros. El problema es construir una campa\u00f1a nacionalista mientras su trayectoria expresa privilegio transnacional, opacidad patrimonial, v\u00ednculos con \u00e9lites cuestionadas, cercan\u00eda con la derecha estadounidense y una pol\u00edtica de seguridad que amenaza con devolver a Colombia a la l\u00f3gica del enemigo interno.<\/p>\n<p>Un verdadero patriotismo no se mide por el volumen de la voz ni por la cantidad de s\u00edmbolos patrios en una campa\u00f1a. Se mide por el compromiso con el pueblo real: los trabajadores, campesinos, estudiantes, pueblos ind\u00edgenas, comunidades afrodescendientes, mujeres, v\u00edctimas del conflicto, j\u00f3venes precarizados y familias expulsadas por la violencia y la desigualdad.<\/p>\n<p>Colombia no necesita un presidente que prometa salvarla con autoritarismo. Necesita un Estado que garantice vida, paz, justicia social, soberan\u00eda econ\u00f3mica y dignidad.<\/p>\n<p>Antes de entregar el poder a De la Espriella, Colombia tiene derecho a exigir respuestas claras:<\/p>\n<p>\u00bfRenunciar\u00eda a su ciudadan\u00eda estadounidense si llega a la Presidencia?<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 pa\u00eds le jurara fidelidad : Colombia o los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica?<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde paga sus impuestos?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 intereses econ\u00f3micos rodean su candidatura?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n real mantiene con el trumpismo?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 garant\u00edas ofrece de no convertir la seguridad en violencia estatal?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 explicaci\u00f3n pol\u00edtica da sobre su trayectoria defendiendo figuras vinculadas a parapol\u00edtica, corrupci\u00f3n, lavado de activos, crimenes de guerra y grandes esc\u00e1ndalos nacionales?<\/p>\n<p>\u00bfAceptar\u00e1 un escrutinio p\u00fablico completo de su patrimonio, sus empresas, sus socios y su financiaci\u00f3n?<\/p>\n<p>La democracia no exige candidatos perfectos. Exige candidatos transparentes y cuando un aspirante presidencial se envuelve en la bandera para pedir poder absoluto, el pueblo tiene derecho a preguntarle qu\u00e9 bandera obedece primero.<\/p>\n<p><em>Fuente: https:\/\/www.resumenlatinoamericano.org\/2026\/06\/10\/colombia-abelardo-de-la-espriella-y-la-amenaza-de-una-colombia-subordinada\/<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo original publicado en Resumen Latinoamericano, 10 de Junio de 2026. De la Espriella propone construir\u00a0megac\u00e1rceles, reducci\u00f3n del Estado en un 40 %, mano de hierro contra la delincuencia, permitir el porte de armas y un alineamiento total con la pol\u00edtica de seguridad de Estados Unidos. Abelardo de la Espriella se presenta ante Colombia como un patriota absoluto. Viste s\u00edmbolos nacionales, invoca la patria, habla de orden, promete seguridad y se autoproclama defensor de la naci\u00f3n. Sin embargo, detr\u00e1s de esa puesta en escena aparece una pregunta pol\u00edtica inevitable: \u00bfqu\u00e9 tipo de patriotismo representa un candidato cuya trayectoria, alianzas, apoyos internacionales, relaciones profesionales y propuestas de gobierno parecen conectar mucho m\u00e1s con el viejo bloque olig\u00e1rquico, paramilitar, corporativo y proestadounidense que con una verdadera soberan\u00eda popular colombiana? La cuesti\u00f3n no es \u00fanicamente jur\u00eddica. La doble nacionalidad, por s\u00ed sola, no impide aspirar a la Presidencia de Colombia. El problema es pol\u00edtico, \u00e9tico y geopol\u00edtico. De la Espriella no es simplemente un colombiano con v\u00ednculos internacionales. 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Abelardo de la Espriella y la amenaza de una Colombia subordinada - Comit\u00e9 pour les droits humains en Am\u00e9rique latine<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.cdhal.org\/es\/colombia-abelardo-de-la-espriella-y-la-amenaza-de-una-colombia-subordinada\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Colombia. Abelardo de la Espriella y la amenaza de una Colombia subordinada - Comit\u00e9 pour les droits humains en Am\u00e9rique latine\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Art\u00edculo original publicado en Resumen Latinoamericano, 10 de Junio de 2026. 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